Tomo XV, documento 17.
 
[Cartas] Al reverendo padre don Bruno Montemar, sobre obras de arquitectura de la iglesia del monasterio de la Cartuja de Bellver. [1802]



 

Reverendísimo padre don Bruno Montemar:
Habiendo propuesto a mi patrón lo que vuestra reverencia me encargó acerca del plano y dibujo para el pórtico y frontispicio de la nueva iglesia de su comunidad, me ha mandado que antes de dar paso en el asunto, comunique a vuestra reverencia una idea que acaso podrá llenar los deseos de entrambos.
Dice este señor que aunque no seria difícil que yo, enterado del terreno y de las circunstancias de la obra, pudiese con su dirección formar un dibujo expresivo de la idea que tantas veces explicó en sus conversaciones con vuestra reverencia, recela que este trabajo, como de meros aficionados, saliese imperfecto, y desde luego carecería de las explicaciones del arte, sin las cuales los maestros del monasterio nunca podrían ejecutar la obra.
Por esto, y porque el consejo de un facultativo es también necesario para la ejecución de las bóvedas, de la cúpula y del ornato interior de la iglesia, cree mi patrón que el monasterio, empeñado en tan grande obra, no puede dejar de ocurrir a el; y que pues no le hay en la isla tal como pudiera desearse, parece indispensable traerle de afuera.
Más como esto seria muy costoso, piensa este señor que se pudiera tomar el medio de hacer venir aquí por un par de meses a mi hermano don Juan, arquitecto de profesión, discípulo de don Manuel Martín Rodríguez, y empleado con el en Zaragoza en calidad de delineador de las obras de aquel canal. Cree mi patrón que no seria difícil que su maestro, rogado por la comunidad, diese a mi hermano una licencia temporal para este fin; con lo que no solo podría levantar la planta, alzado y proyecto del pórtico y frontispicio, sino también arreglar con los maestros lo relativo a la construcción de la cúpula y ornato interior de la iglesia (esto es, cornisas, pilastras, puertas y tribunas), y aun también proyectar los altares, sillerías de coro, caonerías de sacristía, etc.; pues aunque todo esto pide mucho tiempo, bastaría que tomase las medidas, y se enterase de las ideas de la comunidad, para que restituido a su destino, lo trabajase allí a su despacio.
Quiere este señor que yo prevenga a vuestra reverencia que mi hermano no esta aun examinado de arquitecto, aunque si perfectamente instruido en la arquitectura, y que cuando acerca de esto hubiese alguna duda, se podrá exigir que someta cuanto proyectare al examen y aprobación de su maestro.
Quiere también que le diga que esta empresa no puede ser muy dispendiosa, pues bastará que se le costee a mi hermano un viaje de ida y vuelta, y que, acabada su comisión, la comunidad le señale una gratificación cual juzgase proporcionada a su trabajo y desempeño.
Por último, quiere que diga a vuestra reverencia que pues conoce su corazón, espera que no mirará esta propuesta como dictada por ningún interés hacia mi o hacia mi hermano, sino por la inclinación y gratitud que profesa a sus amados cartujos, y por el deseo de que la obra sea digna del sublime objeto a que está consagrada, de la respetable comunidad que la costea, y del país en que se hace.
Con este motivo me repito a la disposición de vuestra reverencia, esperando su resolución y sus apreciables ordenes, como su más reverente servidor que besa su mano.- Manuel Martínez Marina.-Reverendo padre don Bruno Montemar.
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Mi reverendo padre don Bruno Montemar.
Muy señor mío y de mi mayor veneración:
Como vuestra reverencia, al mismo tiempo que parece adoptar la propuesta que tuve el honor de hacerle en mi carta última, añade que su venerable comunidad desea saber mi dictamen sobre los dibujos formados por el padre capuchino de esa ciudad, y que a este fin envía, creo que se debe zanjar este punto antes de dar pasos en el otro.
Yo no me atrevo a formar juicio sobre estos dibujos, porque solo tengo unos cortos principios de arquitectura; y aunque al parecer la idea del pórtico es bastante buena, aunque no muy combinada con el resto del frontispicio, en uno ni en otro plano, fuera en mí una temeridad fijarme en este dictamen. Por tanto, si la venerable comunidad no tratase por ahora sino del dicho pórtico, parece que seria mejor enviar los planos a mi hermano, para que diese su dictamen sobre ellos con la dirección de su maestro el señor don Manuel Martín Rodríguez, director de las obras del Real canal de Aragón. Pero si mirando a los demás puntos indicados en mi carta, estuviese ya decidido por la venida de mi hermano, vuestra reverencia podrá dirigirse desde luego a nombre de la misma comunidad al dicho señor su maestro, quedando a mi cargo escribir a mi hermano más a la larga sobre el asunto.
Entre tanto, dando a vuestra reverencia las más humildes gracias por la bondad con que ha recibido mi proposición, y ofreciéndome a sus órdenes, ruego a nuestro Señor, etc.- 1.º de agosto de 802.