Tomo XIV, documento 6.
 
Informe al Protomedicato sobre la certificación de práctica de don Carlos Lohor [Sevilla, 3 de febrero de 1776]
 

Señores presidente y protomédicos del Real Protomedicato:
En desempeño del encargo que usías se sirvieron hacerme por su acordada de … de diciembre del año pasado, dirijo a usías el adjunto expediente formado a su consecuencia.
De él resulta que la certificación presentada en ese real tribunal por don Carlos Lohor, natural que se dice de Bamberga, en Franconia, fue o suplantada enteramente, o al menos dada con facilidad por el cirujano don José Fernández, que, examinado por mí, asegura bajo de juramento no constarle de la práctica del referido profesor, ni haberle conocido sino en el tiempo mismo en que vino a solicitar la certificación.
Que tampoco constaba de la práctica del susodicho a los testigos que para probarla presentó y fueron examinados ante uno de los jueces ordinarios de esta ciudad, y que unos de ellos se convinieron a firmar aquellas declaraciones por favorecer al pretendiente, llevados del malicioso espíritu de caridad con que se pretenden cubrir todos los días las falsedades y perjuros, y otros las firmaron sin leerlas ni enterarse en su contenido.
Que en el mismo tiempo trató el don Carlos Lohor de practicar igual información ante otro juez y escribano, y la dejó incompleta porque los testigos no se allanaron a deponer y firmar con la facilidad que él pretendía.
Estos defectos, con los demás advertidos por los señores asesor y fiscal de ese real tribunal, no dejan duda alguna en que se debe negar a este pretendiente lo que solicita.
Tampoco la hay en que no debe quedar sin castigo la facilidad con que han quebrantado la religión del juramento los testigos examinados en la información de práctica presentada por el don Carlos, cuyo exceso es tanto más digno de castigo, cuanto conspiraba a autorizar una notoria trasgresión a las leyes. Por tanto juzgo que, evacuado en ese real tribunal el expediente por lo respectivo a la solicitud de ese pretendiente, deberán usías devolvérmele para proceder contra el cirujano certificante, contra los testigos y demás que resultaren culpados conforme a derecho.
Nuestro Señor guarde a usías dilatados años. Sevilla, 3 de febrero de 1776.