De Jovellanos a Carlos González de Posada
 
Carta 1.062.


Gijón, 14 de junio de 1797.


 

Mi amado magistral:

He tenido mucho gusto con la de usted de 31 de mayo, y con los versos que me incluye, y que hacen sentir el que usted no los hubiese concluido, porque son muy buenos y anunciaban cosas mejores. ¡Qué gusto tendría yo en que las personas de doctrina y autoridad clamasen a todas horas contra este maldito furor de la guerra, causa de tantos males y desórdenes y estorbo de tantos bienes! Por ejemplo, la carretera, que empiezo a temer que se prolongue hasta la paz, y que en la dilación corran mucho riesgo las buenas esperanzas que habíamos concebido de ella.

No tuvo premios el dibujo, porque la Ordenanza los ha reducido a los que sobresalen en las ciencias. A tenerlos los hubieran arrebatado los que llevaron la palma en matemáticas, Veriña y San Miguel3, que han hecho en él grandes progre¬sos. No fueron pocos los que hizo Condres4 en el primer año; pero la fatiga del pecho y su delicada salud le obligaron a dejar este ejercicio, y lo dejó del todo. Tampoco hay premios para las lenguas, en las cuales fue el más sobresaliente el rey don Juan.

Pues que mi Informe sobre la Ley Agraria se propuso a Sartine6 como una obra maestra, no es usted, sino él, quien le ha de juzgar. Paréceme temeridad entrar en semejante competencia, y más con una obra que nunca puede anunciar la extensión de sabiduría, ni la pureza7* y elevación de estilo que tantas de su nación. Contenté-monos con haber hecho alguna cosa que parezca bien en la nuestra. Aún no es esto lo que puede satisfacerme. Consuélame, sí, la esperanza de que cuando vengan mejores días, se adopte un sistema que puede acarrear a la nación tantos bienes. Porque ¿de qué sirve toda la gloria de literatura si no está acompañada del8* provecho? También me consuela ver a usted determinado a volver sobre sus Memo¬rias asturianas9. Lo apruebo altamente, y más si las redujese al diccionario, si escardase su gran cosecha y dejase lo que pertenece al primer título para una obra posterior y separada.

No hay tiempo para más, ni mi cabeza me permite escribir de mi puño. Consérvese usted bueno y mande cuanto quiera a su más afecto amigo

Jovellanos.